viernes, 18 de mayo de 2012

Primer paso: tomar un vuelo a Corea


13 de agosto, 2:00 p.m.
(SIETE días antes de la supuesta fiesta)


Segunda semana del mes de agosto y yo sin nada importante por hacer. Las vacaciones pronto terminarían y eso para mí era terrible. El tiempo libre se esparció con insospechadas intenciones de mi vida. 

¿Cómo no me había percatado de eso? 

Aunque he de confesar que el calendario tenia una cruz por cada día avanzado, y eso de alguna manera, debió de alertarme de lo que estaba por ocurrir.

La monotonía del verano eran unas simples indicaciones que repetía como relojito suizo cada día, uno tras otro se amontonaban sin descanso. Y como prueba fiable de mis palabras, el aburrimiento al final del mes de julio ya me tenia como prisionera. Pero mi eterno procedimiento rutinario acabo la mañana del 13 de agosto, cuando mi madre anuncio, como sin importancia en su voz, que una prima suya contraería nupcias la próxima semana en Corea.

Lo ilógico del asunto fue el poco afecto que le puso mi madre al momento. Se que las bodas hoy en día son cada vez más un breve cuento de niños, que la realidad andante. Los divorcios abarrotan los despachos jurídicos ¿y eso qué?... ¡Es familia! 

Al menos escuchar un ¡oh! me pudo parecer razonable, pero mi madre no es normal, ella no es de las que muestran sus sentimientos a flor de piel. Ella decide esconderse en su caparazón de brillantes colores y olvidarse de que el mundo existe. De que el mundo avanza, con boda o sin ella. Nada era normal en mí familia, ¿pero acaso eso importa en estos momentos?

El momento, MI MOMENTO. Ese que me estaba aguardando en un viaje nada peculiar, pero a la vez predecible, para mí, eso era lo que importaba en realidad.


Continuara...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

El universo se expande con las palabras... Si gustas, deja unas por aquí. Yo realmente lo apreciaría. Gracias.

LO POPULAR

BAÚL