domingo, 26 de agosto de 2012

Tercer paso: una chica con deseos de algo dulce y un chico con libro en mano




16 de agosto, 22:37 p.m.

Perdí mi libreta un corto periodo de tiempo y una fecha se olvido, no importa. Si quiero seguir relatando mi vida por días perderé la cordura. Aún así, no soy tan interesante como parezco. Tan predecible como decir que una moneda siempre se estampara en el suelo como "cara" -y la otra persona que dijo sello perdiendo como es debido- y aunque nada esta escrito, la vida tiene hechas sus conexiones con anticipación.




18 de agosto, 10:20 a.m.

Al fin hemos llegado a puerto (o al lugar predicho). ¡Quiero un chocolate!, algo dulce que alimente mi hiperactividad. Ahora tendré que cerrarte mi querido cuaderno, porque esa tienda que tengo por delante tiene mucho que ofrecerme.







Y lo que le aguardaba a Samanta en esa tienda de chucherías era impensable, un hoyo negro abierto para dejar entrar lo desconocido. Por qué hasta en las peores situaciones suceden cosas por las que nunca pensarías atravesar. Por qué cuando en tu estomago sientes ese vació, ese que intentas suplantar erróneamente con comida, los milagros suelen caer frente a ti.



Del otro lado de la escena, y por demás inmerso en su lectura número veinte del primer tomo de Harry Potter, podemos ver a BonHwa. Tan raro como se le puede permitir, aún no capta lo que se le viene encima. Una mirada alrededor y todo puede cambiar, pero sus ojos no se despegan del maldito libro. Tan nerd el pobre, si tan sólo fuera un poco más abierto...




Continuara...

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