lunes, 29 de diciembre de 2014

Quinto paso: vienen recuerdos fugaces


Un recuerdo que se instala en el subconsciente. Que más tarde no es real, pero sí una necesidad del cuerpo: necesito verla nuevamente. Y contar los días es inútil. No saber de su estadía en esta pequeña ciudad me tiene con los dedos a punto de desangrarse; las uñas poco a poco van desapareciendo.

¿Estoy un poco loco? la verdad, sí.

Ni cinco minutos se pueden incluir en una categoría como amor a primera vista. 

¡No duré ni dos! 

Un destello: su mirada, el giro de su cabeza hacia la dependienta de la tienda, las monedas que sus dedos soltaron en el mostrador, un grito desde fuera: ¡Apúrate!, yo y mi estúpido libro interfiriendo en los planes. 

¡Rayos!

Quisiera que esto sonara triste, así como las historias que leo continuamente, tan cursis y empalagosas que dejaría un camino de miel tan parecido como el líquido que dejan las babosas al andar. La verdad siento que soy un tonto más que dejará que el amor pase frente a él sin ninguna posibilidad de aprovecharlo adecuadamente.

Armarse de valor es un frase tan sobrevaluada, pero en este tipo de situaciones, quizás el uso de frases tan ridículas den el gané a cualquiera que se enfrente cara a cara con su propios problemas, sin mirar atrás y esperar la solución viniendo envuelta con todo y moño.

Así que... hwaiting?



Continuara...

1 comentario:

  1. Ay me encanto. Me encanta todo lo que escribis amiga. Hace mucho que no charlamos!
    Besos

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El universo se expande con las palabras... Si gustas, deja unas por aquí. Yo realmente lo apreciaría. Gracias.

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