viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuarto paso en reversa: De sorpresas está llena la vida


Que no me mire, por favor. Son los pensamientos que simplemente surgen, pero era inevitable; ella ya lo había visto. 

Y aunque Samanta siguió su camino, la mirada de aquel sujeto en cuestión la angustiaba de buena manera, sin embargo no tenía tiempo para conversar. Así que cuando Bonhwa escuchó la campanilla de la puerta de entrada dar su particular sonido, sabía que el sueño había llegado a su fin. 





Los secretos del mundo se dividen en dos categorías: 

+La suerte es de tontos. 
+Y cosas como él destino o predestinación no existen. 

 Por lo tanto, y no con aras de sonar a cliché, se debe mencionar que ella no podía no verlo, por dos cosas: 
 (ninguna incluye él hecho de ser coreano) 

+Su forma de vestir distaba mucho de ser normal. 
+Era él único chico más o menos de su edad que se había topado en cerca de 12 horas. 

Espero volvérmelo a encontrar, pensó ella. Y con sumo cuidado de que él no se percatara, le dio un último vistazo antes de dirigirse al auto de sus padres. Y pese a que Samanta nunca había sido una persona pesimista, dudó un poco de su suerte gracias a sus necios pensamientos.

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