miércoles, 4 de mayo de 2016

El boleto y su misteriosa desaparición [XVI]

#Ernesto

La puerta corrediza se sacude, y yo aquí con los nervios casi en su extinción, sigo intentando inútilmente hallar ese boleto que me dejará seguir con mi paseo sin permiso. Algunos dicen que la victoria se la merecen aquellos que de verdad se esfuerzan para obtenerla; creo que mis manos sucias y la cabina patas arriba merecen el reconocimiento. Y pese a que estoy actuando mal, no tengo ni un ápice de culpabilidad recorriendo mi sistema. ¿Es tan malo sobrevivir en está sociedad actuando de mala Fe? no tengo respuesta alguna.

En un instante, la puerta corrediza se abre. Un grito se atora en mi garganta y las ideas de sobrevivir a este problema, se esfuman.

—¡Oh, disculpe! Buenas tardes, señor.—dice un hombre de mediana edad cuando me ve en el suelo, a su lado una chica de cabellos castaños me observa confundida.

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